Al final acabaremos siendo un puñado de decepciones una detrás de otra, unos cuantos abrazos en el portal de cualquier casa, miradas furtivas que se echan sin querer evitarlo y otras tantas decepciones mas. También seremos los amores de verano y de algún que otro invierno, el cariño que nunca nos dieron y el que nos dieron sin haberlo pedido. Seremos los días escuchando música en unos auriculares enredados, y seremos las noches de verano mirando al techo pensando que, en realidad, nunca seremos nada.
