sábado, 16 de enero de 2016

Estrellarse.

“¡Quiero esa estrella! -dijo señalando el cielo- ¡y esa! ¡Y aquella otra de allí! ¡Quiero las mas brillantes todas para mí!”

Nunca supe a qué estrellas se refería porque le estaba mirando a él. Sin embargo, esa fue la última conversación que recuerdo haber tenido antes de perderlo. 

¿Sabes qué? Los amores de verano son tan fugaces como las estrellas y, irónicamente, siempre acabo estrellándome yo.