lunes, 16 de noviembre de 2015

Abrí los ojos y una luz me cegó. Pensaba que era el resplandor de un ángel que había bajado del cielo para anunciarme que sería la nueva madre del Mesías o algo por el estilo. Pero no, solo se debía a que la noche anterior había dejado la ventana mas abierta que las puertas del infierno ("¿Por qué el infierno?", dirás. Supongo que el diablo nunca rechazaría nuevas almas en su humilde morada).

Estaba llena de picotazos, sí, por culpa de no haber cerrado la puñetera ventana ¡Cómo odio a los bichos! ¡A todos! ¡No se salvan ni las mariposas! Mi abuela me solía decir que todos los insectos iban a por mí porque soy una niña muy dulce. Ojalá, abuela, ojalá.

Me quedé tumbada en la cama. Tampoco tenía muchas razones para levantarme, nada importante que hacer. Era 10 de septiembre, así que ya tendría tiempo de ponerme a hacer algo productivo cuando empezaran las clases dentro de cuatro días. Ay, las clases, en instituto, la puta vuelta al cole. Eso significaba volver a la rutina, las tardes estudiando, las mañanas madrugando, ver personas que no quería ver, ver a otras que hace demasiado que no veía.. ¿Dónde habría estado él? Su ausencia había dejado en mí un incómodo y permanente silencio justo en la boca del estomago. Como cuando te bajas de una montaña rusa y esperas mas. Me dijeron que estuvo en muchos lugares, no sé, yo siempre me lo imagino tumbado en su cama escuchando música, me lo imagino pensando en mí.

(Cuatro días, se repetía, tan solo cuatro días).

jueves, 25 de junio de 2015

RÉTAME.

Lo siento pero cuanto mas difícil me lo pones mas que gusta el reto.


Si me dices que no puedo, que estoy tan atormentada que nunca podré; soy capaz de ir hasta el Inframundo, atravesar la Laguna Estigia a nado (ya de paso cabrear a Caronte) y enfrentarme con el Can Cerbero y hasta con el mismísimo Hades solo por encerrar allí a todos los demonios que no me dejan seguir adelante. Y dejaría libres, solo por decir que no podía, a todos tus fantasmas ya muertos del pasado que te atormentaban (incluso al miedo a que haya un monstruo en el armario). Así sabrías lo que es vivir con el miedo que le intentas infundir a los demás.

Las limitaciones solo están en tu cabeza. Tienes que enterrarlas para poder avanzar, y a los que te dijeron que no podías, demostrarles que eres mas fuerte que ellos. Eres tan fuerte como el diamante, que nadie te haga creer que estás hecho de cristal.

martes, 9 de junio de 2015

ARREPIÉNTETE.

Hace poco escuché la frase 'no hagas nada de lo que te puedas arrepentir'. La persona que lo dijo seguramente no estaría pensando que a mí eso me iba a hacer pensar en ella y replantearme su significado (y es que nunca se sabe, igual puedo estar pensando en que tengo hambre o en el por qué de la vida, todo en el mismo día). Pero sí, me quedé pensando y llegué a la conclusión de que era (y es) una frase mal dicha. 


Y ahora es cuando yo me explico ¿no?

Imáginate que haces la cama por la mañana. Estás muy orgulloso de haber hecho tu preciosa cama cuando aparece tu madre rectando por las paredes con los ojos mirando pa' tras y el ceño mas fruncido que un acordeón gritándote que te dijo anoche que no hicieras la cama porque te tocaba cambiar las sábanas, que seguro que lo habías hecho a posta para no tener que hacerlo, que eres el  deshonor de la familia. Y, aunque no te lo diga, ella ya está pensando en desheredarte y dejarle toda su fortuna a tu hermano Victor Manuel que aunque tenga un año ya se le veía cara de codicioso desde que salió de la incubadora, ¡valiente y ávaro Victor Manuel! Pero resumiendo, tú en esos momentos ya te estás arrepintiendo de haber hecho la cama e incluso de haber sido el espermatozoide ganador mientras que haces la maleta gritando que están todos locos.

En otro contexto mayor podríamos imaginar que te declaras al amor de tu vida y padre de tus hijos (en ese momento parecía una buena idea) y éste te tiene mareándote medio año mientras que le pagas las fantas, ves como se lía con todo bicho viviente y al final eres cruelmente desterrado al lugar más lúgubre  y oscuro de la friendzone. ¿Y ahora qué? Lo has adivinado, ya te has arrepentido de haberte declarado.

Y esto es como todo, nunca vas a saber si te vas a arrepentir de hacer algo. En ese momento parecía una muy buena idea, aunque nunca (repito, nunca) suele serlo. Pero de eso va la vida, de equivocarse, de rectificar, de vivir, de llorar. Haz lo que quieras, ya habrá tiempo luego para arrepentirte.

Quizás en otra entrada me dé por desmontar la frase 'bébetelo que se van las vitaminas' pero por ahora, esto es todo y esta es la paranoia del día.